La importancia que le damos a ciertas cosas

Quien no quiere lo mejor para sus hijos, que levante la mano quien no se levanta cada día para ir a trabajar en pro de traer buenos ingresos a su casa donde a su familia no le falte de nada. Ya no en lo referente a ropa, comida y calzado que desde luego se convierte en aspectos básicos que no podemos dejar pasar por alto si no en cuanto al colegio y estudios que para cualquier padre también se convierte en una tarea importante de primer grado. Todos queremos que nuestros hijos tengan todo lo mejor todo lo que sentimos que nos pudo faltar a nosotros, por eso es que nos parece poco todo lo que les damos e intentamos hacer mucho más, en cuanto a regalos queremos que sean los más caros y mejores que los del vecino, las mejores videoconsolas que existen en el mercado y los mejores muñecos de su héroe favorito. El cumpleaños debe ser celebrado en los mejores sitios eso por supuesto y la comunión ya ni te cuento al parecer nos encontramos con celebraciones que se salen de lo normal, claro te encuentras con celebraciones en las que más bien no sabes que regalar atrás quedaron la muñeca de comunión o el diario en el que apuntaban la gente que los había acompañado.

Todo se ha masificado y nos encontramos con que estamos casi obligados a celebrar como los demás aún sin poder, hay quienes incluso piden préstamos al banco para salir al frente de tantos gastos, vestidos que parecen novias y trajes casi de adultos que nos cuestan un ojo de la cara. Por eso en cuestión de regalos no podía ser de otra manera, viajes a parques temáticos, o vacaciones a sitios caros o incluso los menos pedigüeños piden pizarras grandes con las que disfrutar en casa como si fueran un profesor o profesora. La verdad que vemos como se nos ha ido de las manos y creo que nada podemos hacer ya para remediarlo, tan solo seguir las modas que nos impone la sociedad, porque por supuesto nadie queremos ser menos que nadie, aunque ello nos lleve a no llegar ni tan siquiera a fin de mes. Son estos tiempos así y desde luego a pesar de la crisis seguimos querer viviendo por todo lo alto, sin importar y sin mirar ningún tipo de consecuencias.

Deja un comentario